Según Mies, solamente una utilización de los
materiales desde su verdadera esencia podría salvar a la arquitectura
de la idolatría del objeto. Lo mismo que un escrito de Cicerón llevó a
san Agustín al estudio de la filosofía, los textos de san Agustín
conducían a Mies en su búsqueda de la verdad.
Rem Koolhaas, en el Centro de Estudiantes del IIT, ha rebanado las
mejillas de un Mies sonrosado y ha ensuciado el candor de la verdad
agustiniana con materiales abyectos. Koolhaas comenta en una
entrevista, que en el Centro de Estudiantes no emplea una gran
diversidad de materiales, porque al final, igual que Mies, utiliza una
paleta limitada.
El nuevo Centro de Estudiantes
del Instituto de Tecnología de Illinois, señala la transición de la era
de “Dios está en el detalle”, a la de “si no hay dinero, no hay
detalles”
Todo va, de hecho, sobre movimiento e información, y por
eso mismo, no tiene nada que ver con construcción, ni con materiales,
ni con el lugar. Koolhaas está gestando un nuevo tipo de arquitectura
para un mundo en el que lo material y lo histórico ya no garantizan ni
la autenticidad, ni el significado.
Yo no respeto a Mies, amo a Mies.
He estudiado a Mies, excavado a Mies, reensamblado a Mies. He incluso limpiado a Mies.
Como no reverencio a Mies, estoy peleado con sus admiradores.

























He leído y acepto las 

